Ruta por Santiago de Compostela, A Coruña y la Costa da Morte ( Galicia ) con niños y perros

Desde hace mucho tiempo teníamos pendiente conocer Galicia y para las vacaciones de este año nos parecía una estupenda opción como escapada de 5 días; ya que en la provincia de A Coruña tenemos amigos y familia, optamos por recorrer lo que nos diese tiempo de esta zona y así conocer Santiago de Compostela, la ciudad de A Coruña y parte de la Costa da Morte con niños y perros.

Al llevar a la peque y a uno de nuestros perros, que en este caso llevamos a Willy ( Maya no lleva bien estos viajes tan largos ), optamos por alojarnos en un solo sitio las cuatro noches que estuvimos y desde ahí movernos a cualquier lugar que quisiéramos ver en coche; así que nuestro campamento base estuvo en Santiago de Compostela.

En futuros post os iremos contando detalladamente donde dormimos, donde comimos ( que por cierto… ¡¡Qué bien comimos!! ) y que vimos en cada uno de los lugares que visitamos en nuestro viaje.

 

DÍA 1. SANTIAGO DE COMPOSTELA

En nuestro primer día de viaje, llegamos sobre la hora de comer a Santiago; teníamos una reserva en un hotel llamado San Lázaro que está ( para nuestro gusto ) muy bien ubicado ya que está a unos 20 minutos andando del centro, tiene una buena relación calidad precio y admiten perros, así que estupendo…

También llevábamos hecha una reserva ( que tuvimos que retrasar un poquito porque llegábamos tarde ) en un restaurante llamado O´Sendeiro, en el que decidimos reservar porque también admitían perros y fue un acierto sin duda. Comimos de maravilla y por supuesto tenemos pendiente un post en el que os contamos todos los detalles de este maravilloso restaurante.

Brownie con crema de café y helado de avellana

Para bajar la comida dimos un gran paseo por el parque de la Alameda, uno de los pulmones verdes que tiene la ciudad, que por cierto, son muchos los parques que hay en Santiago y esto como #parquexpertos nos encantó. Este parque en concreto, el de la Alameda, es muy bonito y como punto clave, tiene un mirador espectacular desde el que hay unas vistas privilegiadas a la Catedral de Santiago.

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Continuamos andando hasta llegar a la plaza del Obradoiro y el ambiente que había nos gustó muchísimo, había gente sentada en mitad de la plaza, gente haciendo fotos como nosotros, gente cantando, gente llorando porque después de mucho esfuerzo habían puesto punto y final al camino de Santiago… Hasta pudimos presenciar una pedida de mano y gritar un “viva los novios”. Es verdad que la catedral es impresionante, pero me gustó más si cabe dicho ambiente del que nos sentimos parte.

Catedral de Santiago de Compostela

Cuando llegamos a la plaza vimos un trenecito que salía de allí y puesto que yo le había echado un ojo, nos pusimos a la cola para poder subir ( hay dos trenes, uno que recorre la zona centro y otro que recorre los parques ) y preguntamos al maquinista si podíamos subir con el perro ( que os recuerdo que llevamos un pitbull de 30kg con nosotros )y nos dijo que si, así que montamos en un mini tren en el que recorrimos la zona vieja de Santiago y aunque al principio Willy se asustó un poco debido al movimiento y los baches del tren, en seguida se adaptó y se tumbó en el suelo durante todo el recorrido.

Al terminar nuestro paseo en tren y para terminar el día acabamos viendo un partido de futbol ( si, es lo que tiene tener en casa a un forofo, que no descansamos ni en vacaciones, jajaja… ) y cenando en una terraza súper cuqui de un restaurante llamado Casa Felisa; eso si, hubo un momento que cundió el pánico, ya que no había ningún bar en el que hubiese un pantalla fuera y teníamos que entrar a algún sitio si queríamos ver el partido y con un perro no siempre es fácil. Así que gracias a este local que nos dejó acceder a su interior para poder ver el partido dentro.

El partido terminó tardísimo ( hubo prorroga y todo… ) y nos fuimos caminando de vuelta al hotel para poder descansar.

 

DÍA 2. MUROS, PLAYA DE ARENA MAYOR, CASCADA Y MIRADOR DE EZARO Y LOURO

Este era uno de los días más esperados de nuestro viaje, el día en el que 7 años después volveríamos a encontrarnos con unos amigos que conocimos en nuestra luna de miel por Sudáfrica y conoceríamos a nuestros respectivos peques. Fueron unos fantásticos anfitriones y unos guías excelentes, nos regalaron cosas para todos; pero sin lugar a duda, el mejor regalo es poder habernos podido cruzar de nuevo.

Para comenzar el día fuimos a dar un paseo por Muros, un pequeño pueblo pesquero muy bonito por el que recorrimos sus calles, visitamos el puerto, tomamos algo en una de sus muchas terrazas y disfrutamos de un parque infantil con vistas al mar.

El puerto de Muros

Comimos en un restaurante maravilloso llamado Casa Anido, está en un entorno precioso y hay un trocito de playa con el agua totalmente cristalina, donde poder darse un baño antes o después de comer. Nos trataron genial y la comida estaba buenísima.

Reposamos dicha comida en la playa de Arena Mayor, que está cerquita de donde nos encontrábamos y la verdad es que no estaba muy llena por lo que bajamos un ratito con Willy y pudimos bañarnos ( en el agua helada ). Bueno, se bañaron todos menos yo, que me metí hasta un poco por encima de las rodillas,

Playa de Arena Mayor con el Monte Louro al fondo

Después de la playa nos llevaron hasta la cascada de Ezaro, que es toda una maravilla natural digna de ver; nosotros fuimos a última hora y la luz sobre la cascada era impresionante, merece la pena hacer una parada para ir a verla.

Cascada de Ezaro

Desde allí subimos hasta el mirador de Ezaro y pese a que la subida a dicho mirador es un poco jorobada ( vaya, que pasé un poco de miedito para subir ), las vistas desde lo alto son realmente espectaculares; nosotros subimos al anochecer y pudimos ver como se iluminaban los pueblos que se veían desde allí.

Vistas desde el Mirador de Eza

Y para terminar el día, cenamos todos juntos en el restaurante Casa Antonio, en Louro. La comida estaba muy rica y cenamos estupendamente; sin duda recomendaríamos este sitio si estáis por la zona. De aquí nos fuimos al hotel y quedamos con nuestros amigos en volver a vernos otra vez antes de marcharnos.

Fue un día fantástico.

 

DÍA 3. A CORUÑA

Este fue el día que más caña le dimos ya aproximadamente andamos unos 15km, que os puede parecer algo normal, pero este viaje ha sido el primero que Paula ha hecho sin llevar la silla de paseo y ha aguantado como una campeona.

Pasamos todo el día conociendo A Coruña y aunque es muy distinto a Santiago, esta ciudad mola mucho y nos ha encantado, sobre todo por la cantidad de zonas verdes que tiene y por sus maravillosas vistas al mar…

Nuestra primera parada fue en el Monte de San Pedro, es un jardín enorme al que pudimos acceder sin problemas con Willy y desde el que teníamos unas vistas espectaculares al mar, a la ciudad y la Torre de Hércules. Este antiguo punto defensivo de la ciudad, en el que podemos ver aún sus cañones, se ha convertido en uno de los parques más bonitos de A Coruña.

Paula, Willy y José en el mirador

Tras pasar casi un par de horas en el mirador, nos pusimos rumbo a la zona deportiva de la ciudad, a la zona de Riazor; la idea era poder ver el campo de fútbol y después dar un paseo por la playa hasta la hora de la comida, nuestra sorpresa fue que el campo estaba en obras, por lo cual no pudimos ver nada. Dejamos el coche aparcado en la zona, vimos la playa de Riazor y nos pusimos rumbo al centro para buscar un sitio donde poder comer.

De camino, encontramos unos jardines muy chulos llamados Mendez Nuñez, en los que encontramos un quiosco rodeado de árboles y paramos a comer; es verdad que no comimos gastronomía típica de Galicia, pero nos comimos unas hamburguesas que estaban muy ricas y bastante bien de precio. Desde aquí nos dirigimos hacia el punto de  información que está situado en el puerto y nos dieron toda la información necesaria para organizar nuestras visitas de por la tarde.

La zona del puerto nos gustó un montón, además de los edificios tan bonitos que hay ( las Galerías Coruñesas ) y de la cantidad de barquitos o de algún crucero, está lleno de parques infantiles para todas las edades que merecen la pena si vais con niños. Dejando atrás el puerto, nos adentramos en el casco histórico para ver la plaza más famosa de la ciudad, la plaza de María Pita; deciros que nos pareció preciosa, pese a tener más de la mitad de la plaza ocupada por un escenario con un montón de sillas.

Puer

Nos dirigimos al Castillo de San Antón, deciros que por fuera no tiene mala pinta ( aunque para ser sinceros, los he visto más espectaculares ) y aunque nos hubiera gustado poder entrar, aquí tienen la entrada prohibida a los perros, así que nos quedamos con las ganas y continuamos nuestro camino. Justo al lado del castillo hay una torre muy moderna que es el centro de control de tráfico marino y aunque el contraste es bastante grande, llama mucho la atención.

Nuestro destino era la Torre de Hércules, así que decidimos ir dando una agradable caminata por el paseo marítimo que nos llevaba directamente hasta ese punto. Tras un largo paseo ( aproximadamente unos 45 minutos ) llegamos al parque de la Torre y pudimos ver por fuera la Torre de Hércules, digo sólo por fuera porque aquí no dejan pasar perros tampoco; aunque no nos importó demasiado, ya que por todo este parque y por el parque de las Esculturas que se encuentra a continuación, pudimos pasear con Willy sin problemas y esta zona de parques es muy recomendable.

Paula admirando la Torre de Hércules

Empezaba a oscurecer y decidimos poner rumbo al hotel, atravesamos la ciudad y acabamos volviendo hasta el coche por el paseo marítimo de la playa de Riazor. La vuelta fue un poco complicada, ya que nos pilló niebla por el camino y la carretera que va hasta Santiago de noche da un poquito de miedete…

La intención que teníamos al llegar a Santiago era ir al centro a cenar, pero la peque se había quedado dormida, estábamos todos muy cansados y meter el coche en el centro el fin de semana era muy complicado, así que decidimos quedarnos a cenar en la cafetería del hotel que fue todo un acierto y después nos fuimos por fin a descansar.

 

DÍA 4. CARBALLO, CAIÓN Y MALPICA DE BERGANTIÑOS

Después de todo el tute del día anterior, este día lo aprovechamos para descansar un  poco, es decir, para no andar tanto y decidimos ir a ver a parte de nuestra familia que viven en Carballo, aunque este pueblo no nos dio tiempo a visitarlo. Después de pasar toda la mañana en familia y una vez terminada la comida nos pusimos rumbo a conocer un par de sitios dignos de visitar.

Nos llevaron a ver Caión y antes de llegar hicimos una parada en una parada en el Santuario de los Milagros, no es que nosotros seamos especialmente creyentes, pero allí hay una iglesia románica bastante bonita y tiene un significado muy especial, ya que es el lugar donde se celebra el culto en la semana de la Romería de los Milagros de Caión. Justo a la entrada, hay una fuente que según las creencias populares emana agua milagrosa; el agua es potable, se puede beber y mucha gente la bebe para “curar” algún tipo de dolencia. Lo que más nos gustó de estar allí arriba, fueron las vistas tan bonitas a el pueblo de Caión.

Vistas de Caión desde el Santuario de los Milagro

En este pequeño pueblo nos sentamos en una terraza a tomar un café mientras teníamos unas vistas privilegiadas al mar. Aprovechando que estábamos al lado de la playa, bajamos a meter los pies y la peque ( que la tira el agua lo que no está escrito ) se bañó en el mar con el agua bastante fresquita. Las playitas que hay están bastante tranquilas y no había demasiadas olas, así que disfrutamos un buen rato de estar un poco en remojo.

Playa de

Nuestra siguiente parada fue el pueblo de Malpica y para nuestra sorpresa, este día había una pequeña feria medieval en la que una calle al completo estaba llena de puestos con comida, accesorios artesanales, productos naturales… La única pega es que tanto por las calles como en la zona de la playa y de las terrazas había muchísima gente; aquí también disfrutamos de las terrazas que hay frente al mar, pero esta vez no bajamos a la playa porque estaba hasta arriba, au que al final del día se despejó bastante. Eso si, las vistas son preciosas.

Playa de Ma

Una vez terminada nuestra visita por Malpica y de ir a coger el coche ( que nos había costado lo suyo poder aparcar ) que estaba en la zona del puerto, nos fuimos de nuevo a Carballo para cenar y poner rumbo al hotel para preparar las maletas; el día siguiente sería nuestro último día del viaje.

 

DÍA 5. SANTIAGO DE COMPOSTELA

En nuestro último día del viaje por A Coruña, decidimos volver a quedar con nuestros amigos para que nos volvieran a hacer de guías, aunque esta vez nos fuimos a pasear por el centro de Santiago y así conocer toda la zona de alrededor de la plaza del Obradoiro.

Para llegar hasta la plaza desde el hotel cogimos la ruta del Camino de Santiago y seguimos las conchas que están en el suelo que nos indican cual es el camino, llegamos sin problemas hasta el casco viejo y una vez allí paramos en una tienda para comprar el imán y la taza correspondiente para nuestra colección; en la que que por cierto, nos dejaron pasar con Willy ( Mais Fotografia, Algalia de Arriba 4 bj ) para comprar.

Concha del suelo indicando el camino de Santiago

Una vez que nos encontramos con nuestros amigos, paseamos por la plaza de la Inmaculada, llegamos a la plaza de Quintana, continuamos por la plaza de las Praterias y acabamos en la plaza de Fonseca; todas son una maravilla. Como nosotros teníamos que volver a casa, decidimos acabar la visita y parar a comer en una restaurante fantástico llamado Oliveira, del que también habrá post en breve…

Pla

Terminada la comida, nos despedimos de nuestros amigos con la promesa de volver a vernos pronto, no podemos dejar que pasen otros 7 años, así que volveremos…

 

Gracias tíos por ofrecernos vuestra casa, por acogernos y por enseñarnos esos rincones tan especiales para vosotros.

Gracias Bea y Ramón por hacer este encuentro tan especial, gracias por vuestros regalos y gracias por enseñarnos un trocito de vuestra tierra.

 

Y hasta aquí nuestro viaje, que ha sido corto pero muy intenso, tanto que estamos deseando volver; así que si tenéis alguna sugerencia de lugares que no nos podamos perder en A Coruña o en cualquier otro lugar de Galicia, contárnoslo, que lo apuntaremos para la próxima. También os pedimos que si conocéis algún lugar que sea dog frienly ( es decir, donde podamos pasar con nuestro perro sin tener que quedarnos en la terraza ) nos vendría bien que nos dijeseis sitios, por si para la próxima lo de la terraza no es factible por el frio… Gracias.

✏ Recordar que todas las fotos están descritas de manera detallada para convertir nuestros post en artículos accesibles para personas con discapacidad visual usando descripciones que se pueden leer a través de lectores de pantallas 😉.

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