Poblado Akha

Cuando estábamos preparando nuestro viaje a Tailandia, tenía claro que quería visitar Chiang Rai pero no sabíamos exactamente que ver ni como llegar, así que en Fitur ( la feria internacional de turismo de Madrid ) fui a ver a Paqui de La otra Tailandia y ella me propuso llevarnos a Chiang Rai con un guía para ver el Templo Blanco e ir a visitar el poblado Akha; a mi me pareció una idea maravillosa.

Preparar esta salida con Paqui fue muy fácil, sólo bastó con algunos correos y unos mensajes para poder cuadrarlo todo y organizarlo de la mejor manera posible; haciendo que ese día se convirtiera para nosotros en una experiencia inolvidable.

El plan para ese día comenzaba por recogernos en el hotel temprano para poder aprovechar bien la excursión, vinieron a por nosotros Lucky, Ploy y el conductor que nos llevaría de un sitio a otro en una minivan; por cierto, deciros que este vehículo estaba impoluto, súper nuevo y que después de haber montado en varias de estas minivan durante nuestro viaje por Tailandia, todo esto se agradece bastante… Además, el conductor era una auténtica maravilla, conducía muy bien y como ya os iré contando ( y para todos los que conozcáis el país de las sonrisas ), esto es difícil de encontrar.

Una vez comenzado el camino, pusimos rumbo a un mercado local para comprar la comida que cocinaríamos y comeríamos después, una vez que llegáramos al poblado Akha; dimos una vuelta por dicho mercado y además de la comida, José se compró una especie de gorra bastante curiosa que usan los locales para los trabajos en los que están expuestos al sol, es genial.

Durante la ruta, hicimos una parada en una gasolinera para hacer pis y comprar algo de comida; Lucky compró una especie de pinchitos de cerdo ( unos picantes y otros no ) para que picásemos algo y la verdad es que estaban muy ricos, Ploy por su parte compró unas galletas que nos regaló y unas piñas pequeñitas que estaban muy buenas…

Después del mercado, nos dirigimos al conocido templo blanco de Chiang Rai; nuestras entradas estaban incluidas en la excursión y no sabéis lo que nos alegramos de poder llevar una guía para conocer dicho templo, ella nos explicó todo sobre la construcción, sobre el diseño, sobre su artista y sobre el significado que tenían tanto las decoraciones de fuera como las pinturas de su interior. En otro post os contaré toda la información que tenemos sobre este templo.

Paula, José y yo frente al Templo Blanco blanco

Cuando terminamos la visita, que nos encantó, no me encontraba demasiado bien ( tenía los mismos síntomas que tuve al principio del viaje por Tailandia, mal estar, dolor del cuerpo en general… ) y aproveché el trayecto hasta el poblado para descansar un poquito, aunque no me sirvió de mucho.

La peque también se quedó dormida un buen rato y os tengo que contar una anécdota de viaje, de esas que pasan cuando viajas con peques; cuando se despertó, se puso a llorar como si no hubiera un mañana y empezó a gritar que se hacía pis ( la pobre, después de beber tanta agua no se aguantaba ), tuvimos que tirar la minivan en una cuneta y bajar a la niña corriendo… Al final no se hizo pipí encima… De estas os contaré algunas más.

Cuando llegamos al poblado ( todavía un poco revuelta ), hicimos una primera parada en casa de Ploy para conocer a su familia y al contarles lo que me ocurría, la mamá de Ploy me sentó en una silla y me dio un masaje en la espalda como nunca me lo habían dado, fue impresionante; eso si, fue un masaje con espectadores, ya que tenía a un montón de gente alrededor pendiente de lo que hacíamos.

La mamá de Ploy dándome un masage

Después de este súper masaje, la verdad es que me encontraba bastante mejor y nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo para conocerlo y para poder encontrarnos con la gente de allí. Hubo tres niños que nos acompañaron desde el primer momento y fueron dados de la mano, junto con Paula mientras dábamos un paseo.

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Aquello era precioso, ver como niños que no se conocen de nada van de la mano, sin hablar el mismo idioma, sin entenderse, sin importarles el color de la piel… Sólo disfrutando de ser niños y divirtiéndose jugando juntos.

Recorriendo el pueblo con los NIÑOS

Por el camino, junto al río, nos encontramos con una familia que se disponía a comer; tenían algunos trozos de carne en el fuego, quizás los justos para comer los tres, pero no dudaron ni un solo segundo en invitarnos a acompañarles y a compartir su comida con nosotros. Para los niños, Ploy llevaba unas chocolatinas y cuando le dimos una al pequeño de la familia, que tendría unos dos o tres años, él cogió una bolsa en la que llevaba galletas e insistió varias veces para que Paula se quedara con una.

Ploy, Luky y los ni

Mientras recorríamos el poblado, Ploy nos iba explicando cómo se ganaban la vida allí, ya que ellos está bastante lejos de la ciudad y no sabíamos como podían ganarse la vida allí; sobre todo, la gente del poblado Akha se dedica a la agricultura, viven de vender algunas frutas de las plantaciones que tienen, pero sobre todo se dedican a plantar café y té. Nosotros tuvimos la suerte de poder ver un momento de recolección y de cómo secaban los granos de café.

Todos los niños vie

Para que os podáis hacer una idea de cómo son y de cómo viven, que sepáis que sus casas son de bambú ( en su mayor parte ), los niños pequeños van a una escuela en el propio poblado, a la que nosotros no pudimos ir ya que era Domingo y al igual que aquí, los niños no tienen clases los fines de semana y como curiosidad, deciros que tienen iglesia y que son católicos; esto es debido a que un grupo de misioneros quefueron a ayudarles les enseñaron esta religión. Una de las cosas que más nos gustaron de este poblado, fue su gente, ellos son felices con lo que tienen y no le hacen falta lujos para vivir.

Hicimos una parada en una tienda local, en la que Lucky me compró una bebida ( tipo energética ) para que terminase de encontrarme bien del todo antes de comer y deciros que fue maravillosa, por si la necesitáis estando allí, es una botella amarilla y naranja que normalmente tienen en los 7eleven.

Después nos fuimos a comer una comida exquisita que había preparado la tía de Ploy, unas alitas de pollo con arroz y verduras cocinadas en la lumbre que estaba situada en el suelo; nos prepararon a parte ( para que no le picase a la niña ) una salsa de chili picante y de postre tenían mangos y piñas.

Una vez terminada la comida, salimos fuera y Ploy le preparó a Paula una lata con comidita para los pollos que tenían por la casa y ella les dio de comer, aunque sólo quería que comiesen los pequeñitos, los grandes no le debieron hacer tanta gracia.

Paula dando de comer a l

Justo antes de marcharnos, la familia de Ploy nos sacó dos trajes típicos de su tribu y nos los pusieron; la verdad es que fue un momento muy bonito, no os podéis hacer a la idea de como nos vestían con esos trajes y como trataban las telas con el mayor cuidado del mundo. Estaba claro que para ellos era especial, así que para nosotros también lo fue.

Las niñas jugaban, corrían, montaban en la bici y se llevaban la una a la otra; no se entendían, pero tampoco les hacía falta… Nos miraban con caras divertidas mientras nos hacíamos fotos con los trajes, hasta que dijimos que nos íbamos. No querían despedirse, se estaban divirtiendo mucho, pero nos teníamos que marchar y les costó un montón tener que decirse adiós.

Paula y su amiguita jugando con la bici junto con Lucky

La vuelta he de deciros que fue un poco dura, se nos hizo de noche, estábamos muy cansados, nos pillaron obras en la carretera, nos diluvió por el camino… pero según nos acercamos a Chiang Mai, el cielo se despejó y Lucky nos propuso dejarnos en el mercado del Domingo; era un planazo, aunque nosotros preferimos pasar primero por el hotel a darnos una ducha y luego nos fuimos a cenar y de compras al mercado nocturno.

La familia de Ploy, José y yo con los trajes típicos y las niñas jugando con la bici

Y hasta aquí nuestra experiencia por este maravilloso poblado, sólo nos queda agradecer de nuevo a Paqui, a Luky, a Ploy y a toda su familia, que hicieron todo esto posible para que nosotros pudiéramos vivir uno de los mejores días de nuestro viaje. Gracias.

Si queréis vivir una experiencia como la nuestra, o si necesitáis que alguien os ayude a organizar un viaje por Tailandia, os recomiendo que os pongáis en contacto con Paqui ( la otra Tailandia ), seguro que os encantará.

✏Recordar que todas las fotos están descritas de manera detallada para convertir nuestros post en artículos accesibles para personas con discapacidad visual usando descripciones que se pueden leer a través de lectores de pantallas 😉.

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